Iglesia Cristiana Hispana en Toronto - La Roca Eterna
Biblia Devocional Oraciones Fotos Inmigración English

Home

Horario y Ubicación
Calendario
Ministerios
Love Your Enemy
Líderes
Actividades
Declaración de Fe
Contáctenos
   
       

MI TESTIMONIO

Amy Zarate
Julio 2006

Cambiaré mi tristeza, Cambiaré mi vergüenza
Los entregaré por el gozo de Dios
Cambiaré mi dolor, y mi enfermedad
Los entregaré por el gozo de Dios

Estaba tribulado pero nunca derrotado
Y perseguido hasta hoy
Maldiciones no me afectan pues yo se a quien voy
En Su gozo fuerte soy

Aun que triste en la noche yo este
Gozo en El en la manana


La canción "Cambiare mi tristeza" es el resumen perfecto de mi testimonio. Crecí en una casa Cristiana y acepté a Cristo a los 10 años. Pasé por mi adolescencia con el drama y rebeldía usual, pero nunca dejé de asistir a la iglesia. De hecho, fue en mi adolescencia que comencé a asistir a una iglesia carismática donde el Espíritu Santo se manifestaba frecuentemente y visiblemente, a través del don de lenguas y exorcismo de demonios. Fue allí donde mi fe llego a ser mas real para mi. Fue allí donde me di cuenta que Dios no era solo "un dios allá arriba en el cielo" donde mis oraciones pudieran probablemente alcanzarlo, sino un Dios que camina y habla conmigo en cada momento y en cada lugar. Fue en esta iglesia donde el tiempo de alabanza y adoración llegó a ser para mi un encuentro íntimo con Dios, no sólo cantar por cantar, sino un momento entre Dios y yo.

A la edad de 18 años, conocí a un muchacho del Salvador quien había vivido en Canadá por 15 años. Su cultura y acento me intrigaron, y a los 19 años ya estábamos casados. El era Católico pero estaba convencida de que era una persona que amaba a Dios y que seria la cabeza de nuestro hogar Cristiano. Pasamos nuestros primeros años de matrimonio conociéndonos y cuando el momento adecuado llego, compramos una casa, un perro, un carro y luego quede embarazada. Tenía una vida perfecta: un esposo que tenia un trabajo de prestigio como maestro de Ciencia computacionales de secundaria, una casa nueva y moderna, y un hijo en el camino. En verdad valoraba mi vida. Recuerdo agradeciendo a Dios frecuentemente por darme la vida de mis sueños.

Pero un día a las 5:30 a.m. mientras tenía 5 meses de embarazo, escuché que alguien tocaba fuertemente a mi puerta. Fui a ver que pasaba, aun estaba en pijamas, y entonces vi que eran dos policías pidiendo que los dejara entrar. Ellos entraron y esposaron a mi marido y se lo llevaron detenido y tomaron todo nuestro equipo de computadoras que teníamos en casa. Llamé a mi trabajo para decir que estaba enferma, me quedé todo el día en shock. Cuando mi esposo fue liberado de la estación de policías la tarde del mismo día, vino a la casa y admitió que había ido a un motel para tener sexo con una jovencita que había conocido por Internet. Me dijo que ella había dicho que tenia 17 años pero en realidad tenia 13 años, y que él había sido acusado de abuso sexual a menores.

En ese momento mi vida cambió. Estaba en shock, aterrorizada, me sentí traicionada hasta la parte mas profunda de mi ser. Pero de alguna forma en ese instante al oír la confesión de mi esposo, mi espíritu fue lo suficiente inteligente para saber que no sería capaz de funcionar y pasar por esa situación sin la ayuda del Señor y mi subconsciente hizo una decisión instantánea, de no permitir que la cólera me dominara y me consumiera. Lloré, me tire al suelo totalmente desecha, pero la presencia del Señor me dio la fortaleza para pasar ese día. El próximo día, desperté, y comencé a prepararme para ir al trabajo, pensando que al menos podría escapar de mi problema por un rato y mantener mi mente ocupada. Encendí la TV para ver las noticias de la mañana y checar el clima (pronósticos del tiempo) y en vez de eso vi la foto de mi esposo en la pantalla, diciendo su nombre, donde vivía, donde trabajaba, y que había sido arrestado el día anterior por abuso sexual. Recibí una llamada de una amiga de donde trabajaba diciendo que varios compañeros de trabajo habían oído la noticia por la radio en esa mañana y que todos en la oficina sabían lo que había pasado. El siguiente día CNN tuvo un segmento especial de media hora con la foto de mi esposo y con el titulo diciendo "Protege a tus hijos de abuso sexual de depredadores por Internet". Cada aspecto de la historia fue cubierto en el periódico de nuestra ciudad y mis vecinos, con quien estaba comenzando a tener amistad, de repente, dejaron de pedirme que los visitara, y comenzaron a murmurar cada vez que yo pasaba. Me sentía humillada y avergonzada. Pase tantas horas llorando que ya no tenia lagrimas. No pude enfrentar el hecho de ir al trabajo. Me quede en casa toda la semana, pero el domingo tuve la valentía de ir a la iglesia. Ese domingo mi pastor (quien es mi tío) pregunto si alguien necesitaba una oración especial, así que después de que el servicio termino, pasé a sentarme a la primera fila para una oración especial. No supe que pedir específicamente, solo quería que el dolor se fueran. Mi tío y mi abuelo pusieron sus manos sobre mi cabeza y lloré y llore, pero después, inesperadamente, sin provocarlo, sentí una risa que venia de adentro de mi estomago. Esto no era una situación chistosa, pero estaba riendo a carcajadas. No sabía porqué, me sentí ridícula pues mi tío y mi abuelo estaban orando por mi seriamente, pero no pude parar. Definitivamente fue el Espíritu Santo llenándome con su gozo y su paz supernatural que traspasa todo entendimiento.

Un año después mi esposo fue sentenciado para estar un tiempo en prisión. Nos separamos. Vendí mi casa porque no podía pagarla yo sola. Había perdido todo, mi privacidad, mi casa, mi familia feliz y mi vida perfecta. Pero una cosa no había perdido, el gozo que viene del Señor. Por la gracia de Dios fui capaz de darme cuenta que la culpa de mi esposo no tenía que ser mi culpa, y entendí que tanto Dios me ama, hasta el punto de tomar mi dolor y cargar con él. Él me dio la opción de cambiar mi tristeza por su gozo. El gozo del Señor es la felicidad que no depende de las circunstancias. Es una satisfacción que viene cuando pones tu confianza en las promesas de Dios, que aun en mis momentos más difíciles, Él es mi fuerza y quien levanta mi cabeza.

 
Home| Ministerios | Líderes | Actividades | Horario y Ubicación | Contáctenos
Biblia| Oraciones | Fotos | Inmigración
   
   
   
   
   
   
 
Web desgin by Systema.ca