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Tiempo de Enfermedad
por María Elena Mamarián
En el mundo tendréis aflicción; pero
confiad, yo he vencido al mundo (Juan 16:33)
¿Podemos prepararnos para los tiempos de enfermedad?
Por un lado, nadie puede anticipar cabalmente su propia
reacción frente a la crisis que representa una enfermedad,
porque la misma pone al descubierto nuestras debilidades
y también recursos muchas veces desconocidos. Pero
sí podemos, por otra parte, en los tiempos de relativa
calma, construir bases sólidas que puedan resistir
los embates de vientos y tempestades sobre nuestras vidas.
Algunas cosas que pueden ayudar:
* Admitir la realidad del dolor humano, nos capacitará
para asumir con mayor flexibilidad lo que acontezca, facilitando
la aceptación de la enfermedad.
* Fijar nuestra esperanza, no en lo que seremos capaces
de hacer nosotros, sino en el mismo carácter de Dios:
su constancia, su fidelidad, su soberanía, sus propósitos
amorosos, su compañía y provisión en
todas las circunstancias de la vida.
* Cuidar la salud mental, cultivando pensamientos correctos
sobre nuestro Dios, sobre nosotros mismos y sobre la vida
en general (Filipenses 4:7-9; 2 Corintios 10:3-5).
* Cultivando lazos de amistad y pertenencia. Los afectos
son muy importantes en los tiempos de sufrimiento. Sostienen,
ayudan, curan... La soledad agudiza el dolor físico
y psíquico.
* Cuidar la salud espiritual, descubriendo al Señor
a través de su Palabra. Conocer a Dios en profundidad
fortalece las convicciones y aumenta la confianza. Esto
no significa que el dolor no nos tocará, pero estaremos
equipados con recursos celestiales para afrontarlo.
Ningún ser humano normal desea el sufrimiento. Pero
éste irrumpe sin pedir permiso. ¿Entonces?
No puedo evitar el dolor, pero sí puedo elegir cómo
atravesarlo cuando llegue. Y más: El reverso de la
enfermedad y la muerte es la salud y la vida. ¿Qué
hago con ellas mientras las tengo? ¿Cómo las
disfruto? ¿Cómo las invierto?La pregunta no
es: ¿cuándo y cómo moriré?,
sino: ¿cómo he de vivir hasta que enferme
o muera?. Esto sí lo puedo decidir yo. Es mi privilegio
y mi responsabilidad elegir bien.
Oración: Padre, que en el tiempo de salud pueda
vivir del modo pleno que te agrada, disfrutando y siendo
responsable de todo lo que me das. Y también que
pueda mirar al futuro con esperanza, sabiendo que tú
ya estás allí.
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