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Crisis: ¿peligro u
oportunidad?
por María Elena Mamarián
"Me invocará y yo le responderé; con
él estaré yo en la angustia; lo libraré
y le glorificaré" (Salmo 91:14-16)
Un bebé ha nacido. Ha abandonado, de una vez y para
siempre, una situación de completo bienestar y calma.
A partir de ahora tendrá que ir resolviendo la vida,
es decir, una sucesión de conflictos y crisis. Está
equipado para lograrlo. Y si no, también tiene la
posibilidad de desarrollar nuevos recursos para afrontarlos.
Sin embargo, cuando un problema es abrumador, o cuando
nuestro sistema de sostén y apoyo no funciona o no
alcanza, ese ser humano puede perder el equilibrio; se produce
una crisis. Momento de sucumbir o de triunfar; momento de
peligro o de oportunidad.
Las crisis en la vida permiten que la verdadera persona
se muestre y se conozca, con sus posibilidades y limitaciones.
Aparecen cuestiones profundas: quién soy yo y quiénes
son los otros, cuánto valgo, cuáles son los
valores de la vida, con qué y con quiénes
cuento, quién es Dios en mi vida, para qué
me sirve la fe ahora, y tantas otras.
Las crisis nos permiten, entre otras cosas, revisar las
prioridades de nuestra vida. Sin ignorar la importancia
de contar con el sustento necesario para vivir dignamente,
el texto bíblico enuncia: "La vida del hombre
no consiste en la abundancia de los bienes que posee"
(Lucas 12:15).
Es importante, también, recuperar el verdadero valor
de la vida humana, cuando es muy fácil perderlo en
tiempos de tanto dolor, maltrato o injusticia. Nuestro valor
proviene de haber sido creados y amados por Dios, más
allá de los parámetros exitistas de nuestra
época, o de las circunstancias difíciles que
atravesemos.
También es un tiempo para reforzar los lazos afectivos.
"Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis"
(Hebreos 13:16). Las redes de contención representadas
por la familia, los amigos, la comunidad, los hermanos en
la fe, son especialmente necesarios en tiempos de crisis
porque proveen seguridad, descanso, sentido de pertenencia.
¿Es segura nuestra red, o tiene fisuras y está
débil?
Las crisis de la vida son un tiempo especial para conocer
más profundamente a Dios y poner en El nuestra esperanza.
"De oídas te había oído; mas ahora
mis ojos te ven" (Job 42:5). "... tengamos un
fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos
de la esperanza... la cual tenemos como segura y firma ancla
del alma..." (Hebreos 6:18 y 19).
Oración: Padre, ayúdame a que las crisis
que deba afrontar en mi vida sean una oportunidad para crecer,
y no para sucumbir. Amén.
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